21 marzo 2010

Fuego en la biblioteca

Ángeles González-Sinde además de ser la Ministra de Cultura es una pirómana consagrada, aunque amparada, eso sí, por las leyes de aquellos que no alcanzan a comprender que la justicia y la libertad es una calle de doble sentido. Está ministra ha pasado a formar parte de la neo-inquisición consiguiendo aprobar una polémica normativa conocida como “Ley Sinde.

A partir de ahora una comisión del Ministerio de Cultura tendrá la potestad de decidir si desde una página web se están vulnerando derechos de propiedad intelectual procediendo, en caso de que así lo consideren, al cierre de la misma o a la retirada del contenido que así lo crean conveniente. Para rematar el fiasco se han otorgado el arrogante derecho de no precisar de autorización judicial, es decir, pueden cerrarla de forma cautelar hasta que un juez dicte sentencia, por lo que, en caso que cierren una web y tengamos recursos para denunciar si lo encontramos irregular, tendremos que esperar dos años a que el juzgado analice si la ejecución de ésta afecta a los derechos fundamentales de libertad de expresión o información, pero lo más gracioso es que no se podrá juzgar la pertinencia de la medida acordada, es decir, si nos cierran una web y ganamos el juicio por qué teníamos razón no se le aplicará ninguna sanción o delito al medio censurador, ni existirá la posibilidad de reclamar indemnizaciones, daños y perjuicios o acusarles de vulnerar la libertad de expresión... Pero si pensáis que la chapuza no podía ser más grande ahora viene lo mejor, está normativa puede ser utilizada por cualquiera para perseguir cualquier tipo de página web si el denunciante considera que lesiona sus derechos, la reforma está pensada para otorgar a las corporaciones de la industria de contenidos una vía administrativa rápida que les permita lograr el cierre de un determinado tipo de web, incluso si estas solo facilitan el enlace. La actividad de estas webs consiste en ofrecer enlaces a archivos que miles de ciudadanos intercambian entre sí utilizando ciertos programas informáticos. Es importante subrayar que estas páginas no tienen más contenido que los enlaces referidos y que carecen de archivo alguno, encontrándose éstos en los discos duros de los ordenadores de las personas que han decidido compartirlos de forma libre y gratuita. El cinismo se remata incluyendo está normativa dentro de la “Ley de Economía Sostenible”, puesto que lo único que va a sostener es la economía de las multinacionales.

Internet es uno de los mejores inventos de la humanidad, es la biblioteca mundial más completa, es la casa común donde confluyen las culturas, toda la información que siempre soñarte tener a un solo “clik”, la posibilidad historia de erradicar el desconocimiento o la desinformación conectando a todas las personas del mundo en una misma red donde todos estamos a la misma altura. Pero es evidente que una medida que abraza la ignorancia solo podía ser tomada por un necio, ya que en este país los poderosos no han comprendido de que va esto de Internet, y se apresuran a proteger el formato cuando el resto del mundo lo ha desechado y ha adaptado todos los recursos a las descargas y otras formas de hacer dinero a través de la red sin necesidad de utilizar formatos físicos. España se queda así a la cola de la revolución digital, pierde el tren donde el resto de países ya se subieron hace tiempo y se queda atrincherada en sus ideas arcaicas, generando además una ley represiva que atenta contra la libertad de expresión y la buena costumbre humana de compartir lo que uno sabe con lo que una tiene.

Puede que no alcancemos a comprender la gravedad del asunto, o incluso que la tele nos haya convencido que es una medida necesaria para proteger al autor, pero la realidad es que solo se protege al capital, el mismo que nos ha arrojado a una crisis, el mismo que nos vende basura a precio de oro. Entran antorchas en la biblioteca y han montado una hoguera donde quemar todo aquello que no consideren correcto, aunque el clamor popular reclame poder compartir la cultura, la información y todo aquello que sea motivo de emancipación, siguen quemando lo que no es suyo, pues la cultura no es propiedad de una empresa, ni puede ser regulada por un gobierno, ni puede ser presa de ideales cargados de arrogancia y ambición, la cultura es patrimonio de la humanidad, un derecho fundamental y una herramienta básica para el crecimiento personal, por lo cual ha de ser pública, universal y gratuita.

más info:

No al cierre de Webs

¿Libertad o propiedad?

Antorchas en la Biblioteca. Carlos Sánchez Almeida. Ponencia invitada al Seminario Ley de Economía Sostenible, celebrado el 3 de marzo de 2010 en la EUITT de la UPM (Universidad Politécnica de Madrid).




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09 noviembre 2009

El suicidio reflexivo de la vida


Para poder pensar en las propias raíces, primero, hay que arrancarlas, hay que prender fuego al árbol genealógico, a lo que nos han dicho que somos, a los deseos fabricados, a toda forma que nos distancie de nuestro auténtico destino, es imprescindible para comenzar a crear desde cero, es decir, para rescribir nuestra historia y no conformarse con vivir la establecida por otros.
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La ambición metafísica del ir más allá del “querer ser” entra en conflicto con la perseverancia del “ser querido”. Porque si estás siempre a mi lado no me dejas ver lo que hay detrás. Y es que el pensamiento no sabe nada de amar, pero sin amor sólo se piensa, por lo que únicamente se nos autoriza a lo que el pensar admite, aunque esto sea en realidad el suicidio reflexivo de la vida, la prisión del pensamiento. Para pensar libremente antes hay que librarse del pasado, desposeerte de lo que te posee y posees. Entonces, te quedas solo y puedes discernir mejor los límites del mundo que te comprende. Un error en el sistema te saca del camino que han marcado para ti los procesos normales de personificación. La persona que querías ser ya no es una imagen fetiche fruto del deseo insaciable de consumir estilos de vida inalcanzables, sino una fuerza centrífuga, una máscara con la que destruir lo que te destruye, olvidar el tiempo de vida, borrarlo para poder espaciar tus ganas de vivir juntos y también revueltos, la ampliación del espacio vital que pasa a ser tu propia vida.
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El mundo abandonó a las personas que vivían libremente, a su fuego, y a su suerte, se refugió en los libros dejando un desierto emocional a su paso. Y ya maldito, contagiado, marcado por el delito de liberación de las posesiones, se hizo maestro, predicador de la vida, profesor de cátedras llenas de vacíos tras los que esconderse. Pero si el mal no puede erradicarse nunca del todo, si no puedes con tu enemigo, extiéndelo, propaga tu peste hasta convertirla en un malestar colectivo, en una espalda común en la que repartir el miedo.
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No han dejado alternativas, pero sí miedos para seguir viviendo, para seguir temiendo a la vida. Si los límites del mal cada vez se desplazan más lejos, sólo se puede intentar experimentar con ellos; con los ojos y oídos atentos, con la cabeza y el corazón abierto, la impotente rabia de la marginalidad de pensar por uno mismo lleva a la alianza de huérfanos de la vida, lo que nos llevará algún día, más lejos de lo que solos nunca hubiéramos osado llegar.
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Para tal sacrificio se necesita un espacio en blanco en el que inseminar la propia ceremonia religiosa, poner el malestar a trabajar al servicio de unas ideas peligrosas. Allí se vomitará el dolor de atreverse a ser y como siempre caerá sobre las espaldas más fijas y doloridas, que no precarias ya que no suplican una nueva vida, ni política ni privada, para ellas la resistencia es no aceptar las reglas de los que piensan que nuestras vidas les pertenecen.
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Lo importante es que gracias a la superabundancia de insatisfacciones de la propia vida, puedes nuevamente resucitar en una forma más sencilla; amar, crear, creer, cuidar. Desafiar a la vida gemela a dar el salto imposible que la saque de sus formas. Desordenar el orden, pensar contra el pensar, vaciar el pensamiento, desaprender lo aprendido, iniciar tu vida desde cero, conocer de ella lo único que te interese o te sea necesario, no lo que los demás quieran que aprendas, puesto que entonces no se tratará de ser educado, sino de domesticar tus instintos, tú autentica razón de existir.
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Es momento de cobrar las deudas, de imponer nuestro impuesto de vida a las fuerzas de la razón universal que proyectan el sentimiento de soledad que nos provocan con el anonimato. Como nuestras vidas anónimas están llenas de resentimiento y alegre rabia vengativa, superabundantes de odio e ilusión, están marcadas y apestadas por el contagio del pensamiento correcto, de la necesidad de ser normal y de pagar con la vida la perdida de la propia identidad, atreverse a morir, para volver a nacer, siendo ésta vez los únicos dueños de los pasos de nuestra vida.


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05 noviembre 2009

El fin de las guerras

"Solo los muertos han visto el fin de la guerra", afirmaba el filosofo George Santayana a finales del siglo IXX y resulta que este tipo de pensamiento fatalista sigue presente hoy día, la mayoría de nosotros ha llegado a aceptar como inevitable el factor de la guerra, incluso empiezo a pensar que lo llevamos en los genes. El problema evidente es la asimilación y deshumanización con la que nos enfrentamos a los conflictos que se generan en el mundo, quizás, el primer paso que deberíamos hacer para poner fin a las guerras es creer que podemos hacerlo.
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Diferentes antropólogos a lo largo de la historia de la humanidad han encontrado pruebas de la existencia de guerras desde el principio de los tiempos. Lawrence Keeley, en su libro “Guerra antes de la Civilización” estima que hasta el 95 por ciento de las sociedades primitivas participaban en guerras, bien de forma ocasional o constantemente. Estas podían ser tribales, escaramuzas o emboscadas por tribus rivales. Esta violencia, es sostenida por algunos estudiosos como una consecuencia inevitable de la innata ambición del ser humano, porque contenemos una extraordinaria necesidad de poseer y someter. Pero diferentes antropólogos han rechazado la idea de que los seres humanos se ven obligados a luchar por sus instintos agresivos y que esto se debe a intereses creados por seres dominantes que generan conflictos para amasar riqueza, creando un sentimiento de posesión del territorio que obliga a luchar por una nación, en vez de aprender a compartir los recursos naturales, así como la cooperación entre personas y la creación de redes sociales facilitando un mundo más igualitario.
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La historia ofrece muchos otros ejemplos de sociedades guerreras que se convirtieron rápidamente en pacíficas. En la edad media, los vikingos eran el azote de Europa, pero hoy sus descendientes escandinavos se encuentran entre los más pacíficos del planeta. Del mismo modo, a principios del siglo XX, Japón era extremadamente beligerante, pero tomó un rumbo más pacifista tras su traumática derrota en la Segunda Guerra Mundial. En realidad, por difícil que pueda resultar pensarlo, la humanidad en su conjunto se ha vuelto mucho menos violenta de lo que solía ser. A pesar de la masacre masiva del resultado de los conflictos actuales, son muchas las personas que gritamos no a la guerra en diferentes partes del globo, contradiciendo el mito de que la guerra es una constante de la condición humana.
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Otros estudios sugieren que la civilización no ha creado el problema de la guerra, aunque es necesario reformar su concepto si la queremos erradicar, puesto que el modelo social que tenemos nos ha dado las instituciones jurídicas para resolver las disputas mediante el establecimiento de leyes, la negociación de acuerdos, y el control social. Estas instituciones han ayudado ha establecer un cierto criterio y una moral humanista, pero es evidente que están lejos de ser útiles para acabar con los problemas que nos acechan. Muchos países en todo el mundo todavía mantienen enormes arsenales de armamento, incluidas armas químicas y de destrucción masiva, además del continuado fomento de la guerra.
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Por otro lado la religión ha sido prescrita como una posible solución a la guerra y las agresiones. Después de todo, la mayoría de las religiones predican el amor y el perdón, prohibiendo el asesinato, al menos en teoría. Aunque en la práctica la religión ha inspirado a menudo diferentes derramamientos de sangre en el nombre de Dios. Obviamente, poner fin a la guerra no será una tarea fácil. La guerra es un factor sobredeterminado, es decir, que puede surgir de muchas causas diferentes. Sin embargo para que la paz sea permanente debe ser consensuada y aceptada como la única forma de resolución de conflictos: en primer lugar rechazando la noción de que la guerra es inevitable, . y . en . segundo, invirtiendo recursos y
esfuerzos en la investigación sobre las causas de la guerra y sus principales agentes interesados en ella.
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La meta a corto plazo de está investigación sería encontrar maneras de reducir los conflictos en el mundo, donde quiera que se produzcan, y a largo plazo determinar la forma de lograr el desarme permanente, la eliminación de los ejércitos, las armas, y las industrias bélicas.
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Ciertamente el fin de las guerras parece una posibilidad remota, pero guardo la esperanza que conseguiremos resolver el problema. Posiblemente sea cierta la teoría de que la guerra está en nuestros genes, pero también lo es la capacidad y el deseo de conseguir la paz. Como ateo, tengo cierta dificultad para creer en Dios, pero si creo en el sentido común de la humanidad, la bondad y la necesidad de vivir en paz que genera nuestro instinto de preservación, Vamos a abolir la guerra algún día, eso seguro, quizás ahora las únicas preguntas que quedan por resolver son cómo y cuando.


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04 noviembre 2009

La droga más peligrosa del mundo


Esta mañana y sin darme cuenta he estado consumiendo infinidad de drogas, como por ejemplo la cafeína del café que me he tomado para despertarme y comenzar el día, después fui a visitar a un amigo y como era pronto pase por una panadería para comprar algunas pastas que contenían teobromina, que es el principio activo del cacao del chocolate, una vez en su casa nos preparamos un te que contenía una sustancia denominada teína que también es otro estimulante, y todo ello bien aderezado con azúcar que es un compuesto químico que se produce a través del jugo de caña, el cual nos provoca un elevado aumento de la glucosa en el organismo produciéndonos pequeñas sensaciones de euforia, además he estado fumando, tabaco, por lo que he llenado mi sangre de unas buenas dosis de nicotina que es un alcaloide que se utiliza como veneno para insectos y que en pequeñas dosis es estimulante. Es posible que esta tarde vuelva a tomarme otro café, fumarme otro cigarrillo y quizás para cenar me beba un baso de vino, que aunque los cardiólogos lo recomienden para el corazón, es una droga compuesta a través de la fermentación del zumo de la uva, pero a lo mejor paso de alcohol y me pido una bebida realizada con extracto de cola y cafeína con mucho azúcar que resultar ser un estimulante euforizante que también le damos a los niños como refresco en la merienda y que popularmente la llamamos Cocacola.
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Claro que visto de esta forma, todo lo que estoy contando puede parecer sorprendente, porque por norma la palabra droga esta estrechamente relacionada con deseos oscuros o vicios deleznables, sin embargo una droga por definición técnica estricta, es cualquier sustancia que cuando entra en el cuerpo altera la estructura o función del organismo. Por lo tanto, es farmacológicamente correcto llamar droga a casi cualquier sustancia con las que estamos a diario en contacto.
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Entonces una pregunta lógica que aparece es… ¿Por qué algunas son legales y otras ilegales? Y aquí entraríamos en un debate a ninguna parte entre detractores y defensores, pero lo cierto es que existen drogas que nos las venden en panaderías, bares o farmacias, que usamos a diario, y otras que están totalmente prohibidas, es licito pensar que están prohibidas porque es un magnífico negocio, y lo es mucho más precisamente porque el ser humano las seguirá consumiendo de todas formas. Para mí es totalmente absurdo y esquizofrénico que las drogas estén prohibidas, pero lo entiendo porque es un buen negocio para algunos, si además le sumamos la estupidez de unos políticos con la avaricia de otros, teniendo en cuenta que son ellos quienes ponen las normas, pues resulta ser una combinación perfecta para estar en la situación absurda en la que nos encontramos.
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Si analizamos un poco podemos observar que no hay mucha diferencia química, entre la codeína que es legal y la morfina que es ilegal, el adicto que necesita su dosis diaria de heroína, o quien no puede levantarse de la cama si no se toma un Prozac, quien necesita un porrito antes de ir a dormir o quien se toma un ansiolítico para evitar el insomnio, por ejemplo. La clasificación que se utiliza para definir lo legal de lo ilegal es una simple arbitrariedad, es como decir, las pizzas de pimiento son ilegales por que resultan un peligro para la salud publica, pero las pizzas cuatro estaciones son legales. Es una estupidez arbitraria como tantas otras con las que nos enfrentamos a diario.
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Ahora bien, si comprendemos el concepto de droga como algo que altera nuestro organismo, quizás la peor droga es tener que vivir rodeados de políticos y gerifaltes que convierten nuestras vidas en auténticos martirios, la droga del despertador que cada mañana nos desvela de nuestro apacible sueño y nos recuerda todas las cosas que tenemos por hacer, la droga del miedo que hace que vivamos en un estado constante de inseguridad, la droga del consumo que nos hace gastar todo el dinero que ganamos cada mes en cosas que no necesitamos pero creemos que si, la droga de tener que parecer siempre perfecto, la droga de los tópicos, de las mentiras, los prejuicios y las hipocresías. Todas ellas nos vuelven yonkis de un sistema que controla nuestra vida, generándonos sentimientos arbitrarios en los que después cargar las culpas y bipolarizar la sociedad marginando a los buenos de los malos.
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El sistema actual hace creer a la mayor parte de las personas, que vivimos en una sociedad donde existe libertad y no hay represión. Sin embargo la realidad es que la libertad esta controlada a través de una serie de mecanismos de control social que fabrica una serie de castigos para las personas que no han sido abducidas por el pensamiento único de producir y consumir hasta morir. Antiguamente nos controlaban a través del miedo al infierno, pero hoy existen otros elementos con lo que se desinforma a la gente y se inventan demonios como el narcotráfico, el terrorismo global o la inmigración ilegal, que son utilizados de la misma forma como antes era el temor de estar del lado del demonio, la diferencia radica en que la gente en la calle tiene la sensación de que la libertad es uno de los pilares sobre los que se sustenta la democracia, aunque lo cierto es que no la tenemos ni de lejos, puesto que las libertades nunca se han regalado, se han conquistado, ya qué solo es consciente uno que no tiene libertad hasta que intenta liberarse.


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02 noviembre 2009

La conspiración de Smiley

Por un instante trata de parar el mundo y no hacer absolutamente nada, sólo por un segundo para darte cuenta de lo difícil que resulta… Ayer me encontraba sentado en una calle céntrica de Barcelona, de esas que continuamente se ven manadas de personas subiendo y bajando… Como estaba esperando me puse a contar las personas que caminaban con una sonrisa en los labios y la ciertamente que es algo sorprendente observar lo que nos cuesta reír. A veces pienso que parecemos ratas de laboratorio a las que han sacado de su entrono natural metido en una jaula llena de chismes electrónicos, a las que les hacen dar vueltas en una ruedecilla, mientras les sacuden descargas o prueban nuevos fármacos.
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Nuestro día tiene 24 horas pero pasa casi sin enterarnos, aunque después los efectos secundarios se pongan de manifiesto cada vez que esperemos haciendo cola, nos metamos en un atasco o cuando compremos un producto prometedor que solo sirva para hacernos perder tiempo y lo peor de todo es que cuando cae la noche tenemos la sensación de no haber hecho nada. Decimos que es un estilo de vida, pero no deja de ser el chupinazo efímero que nos lanza hacia ningún lugar, que pasa casi sin darnos cuenta y que en cuestión de horas formará parte de un pasado del que poco logramos recordar. Pero cuidado; porque está actitud no solo nos destruye a nosotros, también calienta el planeta, arruina el ecosistema, nos genera ansiedad, depresión, estrés y un deseo incontrolable de consumir tantos estilos de vida como nuestra nomina o tarjeta de crédito pueda ofrecernos.
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Aldous Huxley escribió que la velocidad era el único regalo de la modernidad, puesto que muchos de los problemas que tenemos son el resultado de la velocidad a la que tenemos que circular por la vida. Hemos de introducir una desaceleración ya que la velocidad en sí misma no es un factor negativo, lo peligroso es nuestra adicción a las prisas y la impaciencia, pues el principal problema es que siempre pensamos en como exprimir nuestro tiempo para obtener el máximo valor.
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Por otro lado, la risa está localizada en la zona prefrontal de la corteza cerebral, la parte más evolucionada del cerebro. En está zona, según los expertos, reside la creatividad, la capacidad para pensar en el futuro y la conciencia. Sin embargo, este sistema hace que poco a poco perdamos la espontaneidad de dejarnos llevar por la risa, de buscar la carcajada o de encontrar la parte cómica de la vida.
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Por eso hay veces que conviene aprender a reír, o a recordar cómo se reía, pues cuando lo hacemos el cerebro emite la información necesaria para activar la segregación de endorfinas, específicamente las encefalinas, estas sustancias poseen unas propiedades similares a las de la morfina, tienen la capacidad de aliviar el dolor e incluso de enviar mensajes desde el cerebro hasta otras células para combatir los virus y las bacterias. Además las endorfinas desempeñan también otras funciones entre las que destaca su papel esencial en el equilibrio entre el tono vital y la depresión, de ellas depende algo tan sencillo como estar bien o mal, por lo que necesitamos reir para para poder vivir.
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La vida que realmente vive en el presente con una sonrisa como bandera, no necesita de teorías ni de formulas matemáticas para justificar el temor al ridículo que nos produce reír en publico, necesitamos reír por que la risa es la forma más inmediata de liberarnos de lo que nos oprime, castiga o angustia.
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"Si alguna vez no te devuelven la sonrisa esperada se generoso y regalale la tuya, por qué nadie necesita más de una sonrisa que aquel que no sabe sonreir a los demas"
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Dalai Lama
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31 octubre 2009

Mil colores para un sólo ser


La raza es un invento que viene de una vieja tradición hebrea escrita después de la Torah, en la Biblia se encuentra registrada en la leyenda del Arca de Noé y el diluvio universal. Tres de sus hijos, Sem, Cam y Jafet, supervivientes de esta mítica catástrofe, fueron a los que se les atribuyó el origen de las tres razas primordiales. La palabra raza es de origen árabe y fue traída a Europa a partir del siglo XV. Después este concepto fue utilizado por el colonialismo imperialista portugués, español y anglosajón, para denominar y denigrar a los africanos y amerindios, como forma de justificar ideológicamente su dominación, esclavitud o exterminio.
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En el siglo XIX un biólogo llamado Darwin fue el primero en identificar que el origen de la especie humana se originó en África. Lo que llevó a otros estudiosos a replantearse que si el origen de nuestra especie fue en África y que de ahí partimos a la repoblación del planeta, no podríamos hablar de razas, si no de una única raza de humanos que habitamos La Tierra. Con diferenciales étnicos derivados de las condiciones climatológicas, alimenticias, etc… pero sin diferenciales genéticos como para ser considerados diferentes razas.
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Puede que algunas personas se sorprendan cuando hablamos de una sola especie, aunque sepan de sobras, que todas las poblaciones del mundo puedan cruzarse unas con otras; por algún motivo cultural determinado se nos condiciona a pensar que cada uno pertenece a una “raza”, a veces definidos por diferenciales tan superficiales como son el color de la piel o la textura del cabello. Algo que hoy tenemos claro es que no existen personas que sean superiores a otras, pero a pesar de eso, muchos piensan que son categorías biológicas naturales o que son como las razas de perros u otros animales y este tipo de planteamiento es completamente incorrecto. En primer lugar por qué no importa cómo se definan las categorías cuando se comparan poblaciones humanas a nivel molecular o genético, puesto que todas las teorías raciales se van a pique al no tener una teoria cientifica que las pueda sostener. Este factor se debe a que los tipos y la cantidad de variación genética que existe entre los humanos no representan diferencias tan importantes como para poder definir que existen diferentes razas puesto que no existe ni siquiera un solo gen que se pudiera utilizar para distinguir una raza de otra.
Lo único que nos diferencia a unos de otros es la cultura, y esto no es un rasgo que heredemos genéticamente, si no un factor determinado por el origen del lugar donde se habita.
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En la actualidad somos seis mil millones de seres genéticamente idénticos que habitamos esta casa común que llamamos Tierra, aunque la mayor parte del planeta este cubierta de agua, cada uno de nosotros solo pertenece a una misma especie y cada uno de nosotros constituye una sola y única historia genética, por esta razón no podemos construir una raza, ni siquiera en el interior de nuestra familia, pues todos somos diferentes y al mismo tiempo formamos parte de una misma especie biológica.
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El racismo es un invento originario de la época colonialista fabricado en un momento histórico en el que los seres humanos no conocían la concepción del mundo, ni el origen de la vida, este factor fue bien aprovechado para generar miedos sobre la población acerca de otras etnias a las cuales se le atribuía una construcción ideológica a través de la cual se le podía denigrar para posteriormente oprimir. Esta fue la regla de oro que permitió justificar todo el orden económico y social injusto que se impuso en continentes como África, América, Asia y Oceanía. Esta perversión ideológica generó el racismo, con el fin de buscar la superioridad de unos sobre los otros a partir de categorizaciones, jerarquías biológicas y factores culturales.
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La reflexión que me gustaría compartir es que sí científicamente hemos demostrado que biológicamente somos todos iguales, no deberían existir diferenciales para poder definirnos como razas distintas, pues en lo único que no somos iguales son en nuestros rasgos culturales, pero está diversidad justamente es la esencia donde está alojada nuestra verdadera riqueza creativa y siempre que aprendamos a compartirla respetando nuestras identidades sera un factor de crecimiento personal. La unidad del género humano es universal, por lo que precisamos de una sociedad donde se nos enseñe a comprendernos sin fabricar diferencias que nos dividan ya que solo tenemos un planeta y todos formamos parte de él.

"Hemos aprendido a volar como los pájaros, a nadar como los peces; pero no hemos aprendido el sencillo arte de vivir como hermanos."

Martin Luther King


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30 octubre 2009

Aprender a vivir


Que bueno hubiese sido que una tarde cualquiera, una profesora nos hubiera enseñado a diferenciar nuestras emociones para sacarles provecho; a comprender el sentido de la vida, a entender por qué a veces lloramos y otras reímos, para que nos sirve el amor, la función natural de los ríos, las plantas, el medio ambiente así como la importancia de protegerlo, que bueno hubiera sido que alguien nos hubiera explicado que competir nos hace perder a todos, que la violencia es dirigida por la ignorancia, que aprender a respetar y compartir es la base de una vida plena. Qué bueno hubiera sido acudir a una escuela donde no nos hubieran educado para ser el mejor de la clase, la chica ideal o el alumno perfecto, que bueno hubiera sido que nos hubieran enseñado a aceptarnos tal como somos, además de aprender a comprender a los demás, a vivir sin complejos, a aceptar la imperfección de la vida, pues justamente esa es la única razón por la que evolucionamos; que genial hubiera sido que alguien nos enseñara a disfrutar de la vida y aceptar la muerte, a desarrollar nuestras aptitudes para hacerlas crecer de forma positiva, y de paso, motivarnos para ser cada día una mejor persona.

Pero por desgracia el sistema educativo que tenemos es el resultado de un modelo meritocratico que ha seguido invariable desde hace siglos y que se podría resumir así: un profesor entra en una clase y habla. Los alumnos, como mucho, toman apuntes. Después para ver si recuerdan lo explicado les hace un examen, para poco después olvidarlo todo. Y esto es así por el simple hecho de que las personas no estamos programadas para almacenar datos y referencias, puesto que los recuerdos siempre van asociados a sorpresas, emociones, retos, de los que aprendemos experimentando con la vida.

Por supuesto que gran parte de está responsabilidad la tienen los gobiernos, pues los políticos nunca se han preocupado en realizar un modelo de educación que represente un factor de crecimiento y emancipación para la sociedad. Aunque después todos hablen de futuros y milagrosos planes de estudios, que en el fondo no es más que promesas vacías para conseguir más votos, ya que un electorado verdaderamente preparado, con criterio, haría preguntas difíciles a los políticos, y les complicaría la vida. Los votantes ignorantes son más fáciles de tratar. Más aún, los adultos ignorantes hacen los trabajos serviles, y los gobiernos siempre están preocupados por no tener suficientes trabajadores serviles para cumplir sus expectativas sin que nadie remueva los asuntos públicos. Y así nos vemos ante dos modelos educativos que sirven a dos formas de poder, por un lado los gobiernos represivos, que enseñan la verdad que quieren que conozcan los ciudadanos y las democracias controladas por grandes corporaciones que enseñan a los estudiantes a convertirse en empleados dóciles. No muchos gobiernos quieren realmente enseñar a la gente a pensar por sí mismos, principalmente porque no existe un solo gobierno en el mundo que sea libre.

Aunque lo más surrealista de todo, es que vivimos en democracias donde todos pueden votar, cuando la gran mayoría de la población no tiene conocimiento sobre los asuntos políticos, con lo que votan de una manera simplista y conformista. Está realidad puede servir para mantener gobiernos inútiles, pero es evidente que no funciona para una mejora de la sociedad.

Si fuéramos capaces de construir un sistema educativo que realmente sea emancipador y creativo. Todos seriamos más felices, el mundo seria más seguro porque todos seriamos capaces de entendernos mejor, la economía estaría mejor distribuida porque comprenderíamos realmente cómo funciona la sociedad y cual seria la mejor forma de organizar nuestros recursos.

Hemos de convencer a los gobiernos de que construyan un puente o un misil menos y tendremos el dinero necesario para poder invertir en la educación de la sociedad. El objetivo no es conseguir metas en la vida, ni tener las mejores puntuaciones posibles, sino desarrollarnos como personas libres. El aprendizaje proviene de una vida emocionante, que incorpora habilidades, razonamiento, capacidades personales. Por lo que tenemos que enseñar lo que de verdad nos importa y no desear convertir a la gente en triunfadores o genios, pues la función de la educación es hacer que la gente se sienta libre, feliz y satisfecha con su vida.



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